La práctica de estiramientos con regularidad es la mejor manera de mantenerse saludable. Son buenos siempre! De hecho debería ser un hábito frecuente, incluso para quienes no realizan ningún tipo de ejercicio. Ayuda a despertar nuestro cuerpo de la quietud de actividades cotidianas como leer, estudiar, trabajos de oficina, como también permanecer mucho tiempo de pie, por enumerar solo algunas.

Salvo algún caso muy específico, por lo general la “entrada en calor” de una clase, está diseñada para preparar el organismo para realizar posteriormente un esfuerzo más intenso. Pero no atiende específicamente la flexibilidad, por eso es muy importante que la entrenemos como una disciplina en sí misma. Desde ya, considero que para un bailarín es una rutina prioritaria, como también lo es para cualquier otra persona que realice una disciplina deportiva.

¿Por qué?

  • Lubrica las articulaciones y oxigena los músculos
  • Disminuye el cansancio
  • Mejora la disposición psicológica al esfuerzo
  • Incrementa y mantiene un buen rango de movimiento, por consecuencia también mejora el equilibrio
  • Beneficia la circulación y la concentración
  • Enriquece la coordinación de los movimientos y sirve para conocer los límites del propio cuerpo

Por lo tanto, si ahora sabemos que elongar ayuda en el equilibrio, (ya que incrementa y mantiene el rango de movimiento), practicar estiramientos puede ser útil tanto para alguien que se agacha “a levantar algo del suelo”, como para un acróbata. 

Entonces, ¿si soy laxo necesito clases de estiramiento?

Si! En el caso de ser laxo, o tener buena flexibilidad, el objetivo es trabajar la fuerza y desarrollo de la musculatura correctamente, para sostener figuras y saber administrar dicha fuerza. Me gusta decir que las clases de estiramiento son como una especie de “service”, ya que sirven a modo de mantenimiento, mejora de la flexibilidad y alivio de tensiones. 

¿Si no me duele no sirve?

Falso. Sí es normal sentir la “molestia”, el famoso “dolor lindo” cuando estamos elongando, pero al finalizar el estiramiento, la sensación debería ser agradable. Tal vez sí percibir una leve tensión provocada por los ejercicios. 

Creo que la mejor forma de trabajar la flexibilidad es partiendo de la relajación mental y corporal, teniendo conciencia del estado interno del cuerpo en ese momento puntual, (no es igual todos los días dependiendo de muchos factores, como puede ser el estado de ánimo, la actividad que hayas realizado o la falta de la misma, hasta las diferentes estaciones del año).

Por eso siempre inicio mis clases con una relajación de 20/30 minutos, para conectarnos con nosotros mismos a través del movimiento y paradójicamente desconectarnos también. Sinceramente lo vengo experimentando hace aproximadamente 10 años y siempre registré mejores resultados partiendo desde la relajación. Además tengan en cuenta que un músculo solo aumenta su longitud cuando se alivia la tensión y se relaja. Así que lo recomiendo!

Para concluir, más allá de la disciplina en la que te desarrolles, pienso que es interesante nutrirte de otras también. Lejos de correrte de tu foco principal, va a complementar tu arte, haciéndolo mejor, más completo, y efectivo.

Agustina🦋

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